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Concepción
El bosque nativo está en plena pelea debido
al proyecto de ley sobre el recurso que está
en su última tramitación. El dilatado
proyecto de recuperación del bosque nativo
y fomento forestal está ad portas de recibir
la aprobación final tras 13 años de
oficio en el Congreso.
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Entre las indicaciones de esta iniciativa, están
las de corregir la situación de la explotación
actual del alerce, que ni en el mejor caso -según
los científicos- es protegido a través del
decreto supremo 490, que declaró esta especie monumento
nacional.
Lo que se pide, finalmente, es una protección efectiva
del bosque nativo, lo que no se ha visto en el caso del
alerce, donde se ve la indiscriminada tala del recurso.
Y no sólo eso, ya que además la ley beneficiaría
a pequeños propietarios con las más de 13,4
millones de hectáreas de bosque nativo. En entrevista
con Pedro Sapunar, presidente del Colegio de Ingenieros
Forestales Octava Región, queda claro que lo que
se necesita es potenciar el bosque nativo.
¿Qué aporte puede significar el
bosque nativo para el país si se llegara a aprobar
la ley para su uso?
El bosque nativo no sólo tiene un alto valor ecológico,
también es fuente de amplias posibilidades económicas
que se empiezan a conocer mejor en Chile. Sobre la base
de un manejo sustentable se encuentra la actividad silvícola
y la de productos no madereros. Y, por si esto fuera poco,
el poderoso paisaje abre extraordinarias oportunidades
para el turismo.
Esto en la medida que se apruebe la ley que establecerá
límites, condiciones e incentivos al aprovechamiento
de este recurso.
¿Quiénes serían los beneficiados
de regularse el uso de este bosque?
El año pasado los productos madereros y no madereros
del bosque nativo sumaron más de US$ 50 millones,
entre madera aserrada, partes y piezas de muebles, chapas,
trozos aserrables, tableros laminados y madera cepillada.
También en productos como frutos de rosa mosqueta,
extractos, aceites, corteza y hojas de boldo.
Muchos pequeños propietarios podrían beneficiarse
de los 13,4 millones de hectáreas de bosque nativo
que tiene Chile, con un potencial productivo manejable
de unos 7,8 millones de hectáreas. La asociación
será clave para ellos, porque tienen poco volumen
y, a veces, maderas de baja calidad. Sólo
en las IX y X regiones, alrededor de 400 mil hectáreas
están en manos de 50 mil personas.
La evidencia científica ha derribado varios mitos
en torno al bosque nativo, ya que diversos análisis
y estudios han demostrado que en sitios apropiados una
plantación con especies de roble, raulí
y coigüe puede crecer a tasas de 15 a 20 metros cúbicos
por hectárea al año.
¿Cuáles son los productos y mercados
potenciales?
La demanda internacional por maderas nativas de bosques
manejados sustentablemente ha seguido creciendo para aplicaciones
tan diversas como muebles, estructuras de construcción,
embarcaciones, muelles, tableros, pilares, durmientes
y embarcaderos.
Lo que hoy se produce se consume principalmente en el
mercado doméstico y cuando es exportado se dirige
especialmente a Estados Unidos, Canadá y Europa.
Entre los productos no madereros se destaca la rosa mosqueta,
que crece generalmente asociada al bosque nativo. Se exporta
como materia prima, principalmente para la industria cosmética.
Por ejemplo, en Alemania la utilizan como insumo para
la fabricación de cremas y champúes. No
obstante, aún falta mejorar esta tecnología
en Chile para hacer un mejor aprovechamiento de este recurso.
También se ven buenas proyecciones para el boldo
y quillay, miel orgánica, avellanas, murta y follajes
decorativos. El boldo y el quillay son especies endémicas
y Chile tiene el monopolio mundial. Son productos posicionados
sin sustitutos artificiales y con amplias posibilidades
de añadir valor por procesamiento.
Otros productos interesantes son el coligüe y la
familia de bambúes chilenos, así como los
hongos comestibles. A esta lista se podría agregar
los piñones de araucarias, siempre y cuando se
demuestre que la recolección de semillas no daña
a la especie.
Otra área no menor es el turismo en sus distintas
modalidades. En la actualidad están surgiendo muchos
operadores especializados en ámbitos como ecología,
aventura, o deporte. Por lo tanto es necesario profundizar
la capacitación para profesionalizar los servicios.
No cualquiera puede ser un guía turístico
o desarrollar programas basados en el bosque y en el paisaje.
Esto demuestra la urgente necesidad de una ley que favorezca
el bosque nativo, que permita incorporarlo al sistema
productivo, no como competencia de las plantaciones forestales,
sino como un negocio adicional. (CORMA Bío Bío:
06.06.2005).
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