Francisco Urcelay, Gerente de Asuntos Públicos de Forestal Mininco:

“EL CULTIVO DE ÁRBOLES DE RÁPIDO CRECIMIENTO ES MUY EFECTIVO PARA COMBATIR EL CALENTAMIENTO GLOBAL”

En cuanto a las actividades productivas que generan mayor cantidad de carbono, el profesional sostiene que se relacionan con el tratamiento de petróleo, gas, bencina, energía eléctrica, combustión de fósiles, entre otros.

Por CORMA Bío Bío

El Gerente de Asuntos Públicos de Forestal Mininco, Francisco Urcelay, asegura que una las maneras de combatir el efecto invernadero, o calentamiento de la Tierra es mediante el cultivo de árboles de rápido crecimiento. Al crecer en poco tiempo, pueden ser cosechados en un periodo más corto, por lo tanto no alcanzan a acumular grandes cantidades de carbono.

La atmósfera contiene diferentes gases que permiten la vida en el planeta. A una altura de 12 a 80 km., los gases de la atmósfera contienen ozono. Este gas detiene los rayos ultravioleta perjudiciales e impide que lleguen a la Tierra.

El ozono es un gas que se forma cuando la radiación ultravioleta del sol se encuentra con el oxígeno de la atmósfera. Esta capa de gas, detiene la mayoría de las radiaciones ultravioleta. Sin embargo, el ozono puede ser descompuesto por la llegada de elementos extraños a la tropósfera. Esto hace que disminuya la cantidad de ozono atmosférico.

Los gases utilizados en la industria del frío, (frigoríficos, aire acondicionado, entre otros) son compuestos químicos, denominados CFC, y significa que están formados por cloro, flúor, carbono e hidrógeno. Estos son los llamados gases invernaderos.

El dióxido de carbono, es uno de los gases que contribuye a que la Tierra tenga una temperatura habitable, siempre y cuando se mantenga en unas cantidades determinadas. Sin dióxido de carbono, la Tierra sería un bloque de hielo. Por otro lado, un exceso impide la salida de calor al espacio y provoca un calentamiento excesivo del planeta.

Francisco Urcelay explica que, “los vegetales en su proceso de crecimiento capturan carbón. Los árboles, por ser de lenta maduración, pueden fijar mucho carbón, mientras no se combustionen. Las plantas están en balance con la atmósfera. Por ejemplo, cuando una vaca come pasto, al mismo tiempo come dióxido de carbono capturado en el vegetal y luego lo desecha. Sin embargo, esta liberación está en equilibrio con el proceso natural”.

En los últimos años la cantidad de dióxido de carbono ha aumentado mucho y eso contribuye al calentamiento global del planeta.

Desde la Revolución Industrial y debido principalmente al uso intensivo de los combustibles fósiles en las actividades industriales y el transporte, se han producido sensibles incrementos en las cantidades de óxidos de nitrógeno y dióxido de carbono emitidas a la atmósfera, desequilibrando el proceso natural.

Para lograr disminuir de manera efectiva la emisión de gases CFC, en 1997 nació el protocolo de Kyoto, cuyo objetivo es lograr que los países desarrollados, entre 2008 y 2012, reduzcan la emisión de estos gases en un 5% en comparación con el nivel registrado en 1990.

El protocolo, a su vez, da origen a los bonos de carbono, ofreciendo la posibilidad de transar la disminución de emisiones de gases invernadero con terceros. Con esto, los países desarrollados que se suscribieron a este acuerdo, a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), compran reducciones de CFC a países que no tengan obligaciones de reducción, como es el caso de Chile.

La lucha por revertir el efecto invernadero

Urcelay, explica que la atmósfera, al absorber más energía que la que emite, se calienta.

Según el profesional de Mininco, las actividades productivas que generan mayor cantidad de carbono, se relacionan con el tratamiento de petróleo, gas, bencina, energía eléctrica, combustión de fósiles, entre otros.

Asimismo, agrega que la liberación de carbono capturada en fósiles es bastante dañina. “Estos materiales han acumulado carbono por millones de años y al quemarse liberan este gas en pocos minutos, aumentando desproporcionadamente la temperatura atmosférica”.

Según Urcelay, una de las medidas para combatir el problema ambiental , es aumentar el desarrollo de cultivo de bosques de rápido crecimiento, ya que son eficientes en la sustracción de carbón. Por esto el eucalipto o el pino pueden ser una buena alternativa.

Para Chile, este fenómeno ambiental, puede significar una ventaja en cuanto a la negociación de bonos de carbono, y su reconocida condición de productor forestal. La absorción de CO2, por la vegetación, es superior a las emisiones generadas por la actividad humana. Por esto, muchos países suscritos al protocolo, buscan financiar proyectos de captura o abatimiento de estos gases en otras naciones, acreditando tales disminuciones como realizadas en territorio propio.

Finalmente, Urcelay es enfático al declarar que el establecimiento de árboles no podría llegar a revertir el proceso de calentamiento global. Según el profesional, una de las soluciones sería sustituir el uso de energía no renovable por renovable. Por ejemplo, olas de mar, sol, viento, entre muchas otras. Si bien, la industria forestal, en conjunto con campañas de forestación en millones de hectáreas erosionadas, ayuda a disminuir efectos nocivos en la atmósfera, no representa la única solución para detener el calentamiento global.